Hogar Santa Cecilia

Notas

Una fiesta de quince como todas

Aneley iba a cumplir 15 años y nos preguntamos qué sería apropiado hacer, porque es una edad significativa para las chicas en nuestra sociedad.

En el Hogar Santa Cecilia Arijon, el proyecto institucional tiene como eje principal brindar una mejor calidad de vida a los residentes. Procuramos convertir las distintas actividades en oportunidades, generando un espacio para posibilitar la emergencia de un sujeto, una persona autónoma, no confinada por la discapacidad. Creemos que cada residente es, o puede ser, capaz de asumir compromisos y responsabilidades, realizar elecciones, tomar decisiones, manifestar sus deseos e intereses, tener aspiraciones, iniciativa y confianza en sí misma. El hogar no se limita a brindar servicios residenciales y a retener eternamente una “cápita” de personas con discapacidad o de menores en riesgo. Generamos un espacio desde el cual, progresivamente y respetando los tiempos propios, despliegan sus potencialidades y se proyectan hacia el fuera.

Aneley es alegre, cariñosa, inquieta, impulsiva (cuando se enoja) y es la más expresiva de todas las residentes. Su rostro refleja sus emociones y estados de ánimos, le gusta mucho la música y relacionarse con los demás. Se lleva muy bien con sus compañeros con quienes se reúne a tomar mate, mirar televisión y conversar. Siempre saluda a los vecinos y, cuando va a la plaza, conversa con la gente que encuentra allí. Aneley tiene un retraso mental grave. Su madre está institucionalizada y no se conoce el paradero de su padre. Está en el Hogar porque ningún otro familiar quiere hacerse cargo de ella. Solo su padrino, por quien siente mucho cariño, la visita y la llama por teléfono.

Aneley iba a cumplir 15 años y nos preguntamos qué sería apropiado hacer, porque es una edad significativa para las chicas en nuestra sociedad. Siempre les dimos importancia a los cumpleaños. Es una fecha trascendental, que conmemora el comienzo de la vida de un ser humano; un día para destacar y celebrar, como sucede fuera de la institución. Recordando nuestras propias vivencias como quinceañeras, las orientadoras le propusimos a Aneley festejar sus quince con una fiesta. Ella aceptó y su entusiasmo nos motivó a elaborar el proyecto. La gerencia de la institución lo avaló y pusimos manos a la obra.
En el festejo de Aneley se involucraron todos: mucamas, auxiliares, talleristas y residentes se comprometieron a colaborar, convirtiéndose, con esta expansión horizontal, en un proyecto institucional. Nos propusimos que la fiesta fuera como cualquier otra fiesta de 15. Alguien se ocupó de buscar un salón, otros se ocuparon de las invitaciones; un grupo se encargó de los souvenires y el cotillón, otro de la torta... Todos los servicios típicos de las fiestas de 15 se incluyeron en esta fiesta, porque iba a ser una fiesta como todas.

Aneley participó activamente en la organización. Había muchas cosas por elegir y como era la protagonista, tenía que prevalecer su gusto:
  • eligió el vestido y los zapatos después de probarse unos cuantos;
  •  le dio su aprobación al salón;
  • eligió la música con la que quería hacer su entrada;
  • especificó a quien quería invitar;
  • miró varias revistas de decoración y organización de fiestas para elegir los modelos de centro de mesa, souvenir, invitaciones, torta, decoradodel salón.

Le hicimos sugerencias, le dimos nuestras propuestas y opiniones a Aneley, pero fue ella quien eligió, quien dijo “esto si”, “esto no”, “me gusta”, “quiero esto”. Estuvo presente en todo momento, no dimos ni un paso sin su aprobación. Aneley participó directamente fabricando centros de mesa, las cintitas y un cartel gigante que decía “Felices 15 años”.
Algunos de sus compañeros se encargaron de hacer los souvenires, otros las guirnaldas y otros las mariposas rosas que pidió Aneley para adornar el salón. A su vez, ayudaron a trasladar todas estas cosas al salón y a decorarlo: inflaron los globos, acomodaron los centros de mesa y colgaron todos los elementos decorativos. Nos llevó varios meses organizar este evento, trabajamos mucho. Pero nunca perdimos la alegría ni la motivación para realizarlo.
El día tan esperado llegó cargado de emoción, de nervios, de alegría y con un sol radiante. Con su vestido blanco, Aneley entró al salón de la mano de su padrino cuando la canción Celebra la vida empezó a sonar. Lo habíamos imaginado durante meses y, de pronto, lo estábamos viviendo. La fiesta salió hermosa, disfrutamos y nos divertimos muchísimo todos.

Aneley dijo: “La pasé bien, bailé el vals con mi padrino, me sacaron fotos, me regalaron cosas, comí todo, bailé mucho... me gustó, lindo la pasé, me puso muy contenta la fiesta”. Sus compañeros también opinaron:
  •  “Me gustó compartir con mis compañeras y está bueno que festejen los cumpleaños de 15, me divertí mucho bailando y compartiendo los buenos momentos. Aneley estaba muy linda, me saque fotos con ella y la saludé. La pasé muy lindo y nunca esperé unos cumpleaños como el de Aneley. Al otro día Aneley me mostró todo lo que le regalaron. Estuvo muy lindo el cumple, que siga así...” (Isabel).
  •  “Aneley estaba radiante, me gustó la música, bailar el vals con ella. Me gustó toda la fiesta”. (Matías)
  • “En la fiesta la pasamos bien, bailamos, charlamos con nuestros amigos. Para ir a la fiesta me elegí la ropa unos días antes para asegurarme de tener todo. La pasé muy bien, me gusta que festejen los cumpleaños”. (Patricia)
  •  “En el cumpleaños de Aneley me divertí mucho. Me gustó bailar danzas árabes y también que Aneley se haya divertido”. (María José)
  •  “Me encantó la fiesta, bailé mucho, me puse un gorro rosa y moví la cabeza”. (Belén)

La felicidad de Aneley, la alegría y entusiasmo de los residentes, el disfrute de todos nosotros son estímulos para seguir trabajando en esta dirección y este sentido.

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