Hogar Santa Cecilia

Notas

"Cuando Axel me sonrió supe inmediatamente que teníamos que ser familia"

Conmovedora historia de una mamá que perdió a su bebé con parálisis cerebral. Gracias al programa que busca familia a chicos con discapacidad, obtuvo la guarda de un chico con igual dolencia.

Un día Rosanna se convirtió en heroína. Sin capa ni espada, sin haber logrado ninguna destreza deportiva; dotada solamente con el poder que da el amor. Fue una tarde, hace dos años, en una sala de espera del hospital de niños Víctor J. Vilela. Ella estaba junto a su hijo Renzo esperando al médico como tantas otras veces, después de que un traumatismo de cráneo dejara al pequeño con parálisis cerebral severa a los dos años ... y entonces lo vio.
 
Axel aguardaba su turno junto a una mujer que lo asistía. La misma silla, la misma parálisis, la misma mirada. En unos minutos Rosanna estaba hablando con esa señora que no era la mamá de Axel sino una cuidadora, porque él, que también sufrió las secuelas de un golpe que le provocó parálisis cerebral, estaba alojado en un hogar para chicos con discapacidad por no tener familia. Y lo eligió en ese mismo momento. Lo eligió con tanta convicción que comenzó a visitarlo como si fuera de su sangre; con tanto amor, que inició los trámites para adoptarlo.
 
Un año después de aquel día inolvidable, Rosanna, que ya conocía mucho del dolor, perdió a Renzo. La muerte de su hijo de sólo diez años no hizo más que redoblar su deseo de tener a Axel en su casa, a su cuidado.
Hizo miles de trámites, llenó cientos de formularios, superó largas entrevistas psicológicas, hasta que el pasado 3 de julio la Justicia le dio la guarda. En unos días más, Axel, de 13 años, se va a vivir con su mamá Rosanna y su hermanito Tomy, que lo espera ansioso, al igual que sus dos nuevos abuelos.
 
Rosanna es la protagonista de la segunda historia de amor que forma parte del Programa “Hogar familia para personas con discapacidad sin grupo familiar o continente” que la subsecretaría de Inclusión de la provincia de Santa Fe lanza mañana formalmente en la sede de Gobernación, en Rosario. La otra, la primera, y sin dudas emblemática, es la de Alicia Kosinski, la mamá que teniendo un hijo con síndrome de Down adoptó dos nenas más con la misma condición.
 
El objetivo de este programa, que brinda asistencia económica y apoyo multidisciplinario para quienes tomen la decisión de alojar o adoptar chicos con discapacidad, es lograr encontrarles una familia a los casi cien chicos (la mayoría de entre 5 y 18 años) que están viviendo en hogares de la provincia, tanto en las instituciones propias como las que tienen convenio. Todos estos chicos tienen algún grado de discapacidad intelectual, algunos con secuelas profundas, como Axel, y otros con problemas más leves que les permiten, por ejemplo, ir a la escuela.
 
“Tuve un hijo hermoso; mi hijo no hablaba, casi no veía, no se movía por el golpe que le dio un caballo suelto en la vía pública, cuando tenía apenas dos años. Pensé que el mundo se me terminaba, pero seguí adelante. Renzo vivió hasta el año pasado. Conozco perfectamente lo que es convivir con una criatura con esa condición, por eso no pude entender cuando conocí a Axel como alguien lo había abandonado. Desde que lo vi y el sonrió supe que teníamos que ser una familia”, dice Rosanna, que vive en Chovet y que durante meses viajó a Clarke donde está el hogar Santa Cecilia en el que vive Axel.
 
La joven tiene apenas 27 años pero la sabiduría de alguien que vivió muchas vidas. Conoce a la perfección todo lo referido al tratamiento de Axel porque transitó esa experiencia con Renzo. Habla con precisión sobre medicamentos, gastrostomía, kinesiólogos. Está preparada para cuidar de él, para alimentarlo por sonda, para cambiarle los pañales. Nada la asusta. Axel es una presencia sanadora para ella, así lo transmite, así lo entendió la Justicia que le otorgó la guarda. Rosanna es la mamá que Axel necesita.
 
“Hace muchos años que trabajo con chicos con discapacidad, y nunca, hasta ahora, fui testigo ni escuché una historia como esta”, cuenta la psicóloga Miriam Mori, directora del Hogar Santa Cecilia de Carrizales (Clarke). Ayer, mientras hablaba con este diario, recibió la cédula judicial que le informa que Axel ya puede ir a su nueva casa, y se emocionó hasta las lágrimas. “Lo vamos a extrañar porque es un nene muy especial, para nosotros también es un aprendizaje, pero estoy convencida de que esto es lo mejor que puede pasarle. Ojalá haya otros corazones generosos que estén dispuestos a adoptar chicos con este tipo de problemas”, dice Mori, que sólo en ese hogar tiene unos siete chicos en condiciones de ser recibidos por una familia.
 
“La primera vez que Rosanna vino a verlo me impactó, pero pensé que podía suceder como en otras ocasiones que alguien se conmueve con alguno de los chicos pero después no regresan. Ella insistió, siguió viniendo. Incluso para Navidad quiso llevarlo a su casa y con una orden de la Justicia pudimos permitírselo. Es una chica con mucha fortaleza, una campeona, le deseo lo mejor”.
 
Silvia Tróccoli, subsecretaria de Inclusión para Personas con Discapacidad de Santa Fe, una de las fervientes impulsoras de este programa, está más que satisfecha por los tres niños (las dos nenas que adoptó Alicia Kosinski y Axel) que ya consiguieron una familia, pero va por más: “Esta ayuda que otorgamos a quienes deseen alojar o adoptar a chicos que estén en hogares de la provincia está en sintonía con la Convención sobre los Derechos de Personas con Discapacidad que busca evitar la institucionalización de chicos y jóvenes y que considera que la mejor situación que pueden tener es junto a una familia. No sólo hacemos un aporte económico sino que ponemos a disposición todos nuestros equipos profesionales para acompañarlos en la inclusión escolar si así fuera posible, para facilitarles el acceso al sistema de salud y todo lo que precisen para que ese niño o joven pueda tener una buena calidad de vida”.
 
Los requisitos para ingresar al programa se parecen a los que se solicitan en una adopción convencional. Pueden adoptar o alojar parejas, matrimonios, matrimonios igualitarios, personas solas. Tanto en el área de Inclusión como en el área de Niñez de la provincia pueden inscribirse.
La directora del hogar Santa Cecilia dice que “muchos de estos chicos vienen de hogares problemáticos o han sido abandonados, pero todos acá logran un cambio favorable que de algún modo va aliviando esas heridas, esas marcas. Es cierto que puede llevar tiempo, pero tenemos casos de niños que llegaron casi sin hablar, temerosos o ansiosos, y con cuidados, estimulación y mucho amor han logrado comunicarse y comenzar a ir al colegio. Algunos incluso se toman el colectivo solos y se manejan con bastante independencia”.
 
El amor transforma. Y lo que viven Rosanna y Axel es amor. Que no se explica, que puede parecer alocado y hasta desesperado, que es fuerte, poderoso, que une para siempre. Una “historia mínima” -como seguramente habrá otras- que seguirá escribiéndose en un pueblo de la provincia de Santa Fe, en el cuarto recién acondicionado para que Axel duerma con sus cosas, para que escuche su música. En una casa que está a cargo de una joven que trabaja en un taller textil desde la madrugada y se lleva trabajo los fines de semana para hacer unos pesos más. Una casa que aloja la poderosa historia de una mamá heroína y su hijo
 
Dónde inscribirse
 
Para ser familia solidaria adoptante o que aloja hay que dirigirse a la Dirección Provincial de Inclusión para Personas con Discapacidad, 9 de Julio 325, o llamar a los teléfonos 0800-8883588, 4721155/60 (internos 32 y 33), de 8 a 18.